Ballenas azules

El rorcual
azul (nombre científico Balaenoptera músculos),
más conocido como ballena azul (aunque realmente es un rorcual,
pues la denominación «ballena» sólo se aplica a la familia Balaenidae),
es una especie
de cetáceo
misticeto
de la familia Balaenopteridae.
Mide entre 24 y 27 m
de longitud y pesa entre 100 y 120 t,
aunque hay registros de ejemplares de más de 30 m de longitud y más de 190 t de
peso, que lo convierten en el mayor animal de la Tierra, no solo en la
actualidad sino también el mayor del que se tenga noticia en la Historia.[]
Largo
y estilizado, el cuerpo de este mamífero marino es de color gris azulado a lo
largo del dorso y algo más claro en la zona ventral. Existen al menos tres
subespecies distintas: B. m. músculos, del Atlántico Norte y Pacífico Norte; B. m. intermedia, del océano Antártico y la B. m. brevicauda
(también conocida como ballena azul pigmea), que se encuentra en el Índico y en el Pacífico Sur. Existen dudas
sobre la atribución como una cuarta subespecie de la B. m. indica, que
también se encuentra en el océano Índico. Como otras ballenas
barbadas, su dieta consiste principalmente en pequeños crustáceos
conocidos como krill.
Los
rorcuales azules eran abundantes en casi todos los océanos hasta comienzos del siglo XX.
Durante más de 40 años fueron cazados
hasta casi su extinción, lo que obligó a su protección por la comunidad
internacional en 1966.[2]
Un informe de 2002 estimó su número entre 5.000 y 12.000 ejemplares en todo el
mundo, localizados en al menos cinco grupos,[3]
[4]
aunque una investigación más reciente sobre la subespecie pigmea sugiere que
estos datos pueden ser una subestimación.[5]
Antes del comienzo de la caza comercial de ballenas, la población más numerosa
era la de la Antártida, con alrededor de 239.000 ejemplares (entre 202.000 y
311.000).[6]
Actualmente sólo quedan concentraciones mucho menores (de alrededor de 2.000 individuos)
en el Pacífico nororiental, Antártico e Índico. Hay dos grupos más en el
Atlántico Norte y por lo menos dos en el Hemisferio
Sur.
Taxonomía
Véase también: Evolución de los cetáceos.
Aunque
suele llamarse a todos los misticetos «ballenas», esta denominación se reserva solo a la
familia Balaenidae.
Las llamadas ballenas azules en realidad son rorcuales (familia Balaenopteridae),
una familia que incluye a la yubarta, el rorcual común, el rorcual de
Bryde, el rorcual boreal y el rorcual albiblanco.[7]
Se cree que la familia Balaenopteridae divergió de otras familias del suborden Mysticeti
ya en el Oligoceno
medio;[8]
sin embargo se desconoce cuándo se separaron entre sí los miembros de esa
familia. Al rorcual azul normalmente se la clasifica como una de las ocho
especies de rorcuales incluidas en el género Balaenoptera,
y aunque una autoridad la clasificó en un género separado, Sibbaldus,[9]
esta clasificación no fue aceptada por nadie más.[10]
Recientes análisis de secuenciación de ADN indican que está filogenéticamente
más cerca del rorcual boreal (Balaenoptera borealis)
y el rorcual de Bryde (Balaenoptera brydei)
que de otros miembros de la familia Balaenoptera,
y más cerca de la yubarta (Megaptera) y la ballena gris (Eschrichtius) que de
los rorcuales albiblanco(Balaenoptera acutorostrata y austral Balaenoptera bonaerensis).[11]
[12]
Si futuras investigaciones confirmaran estas relaciones, sería necesario
clasificar de nuevo los rorcuales.
Existen
casos documentados de híbridos entre rorcuales azules y rorcuales comunes en el hábitat natural,
pero se desconoce la capacidad reproductiva de estos híbridos.[ ][]Arnason
y Gullberg describieron la distancia genética entre el rorcual común y el rorcual azul como la
misma que existe entre el ser humano y el gorila.[15]
El
nombre de la especie,
musculus, proviene del latín y puede ser traducido como «músculo», aunque también
puede serlo como «ratoncito».[16]
Linneo,
que asignó ese nombre a la ballena azul en su Systema
naturae de 1758,[17]
puede que utilizara un deliberado e irónico doble sentido
al darle este nombre.[18]
Antiguamente se la denominaba con otros nombres comunes, como rorcual de
Sibbald (por Sir Robert Sibbald), gran
ballena azul y gran rorcual del norte. Estos nombres dejaron de
utilizarse en décadas recientes.
Descripción y comportamiento
El
rorcual azul tiene un cuerpo largo y esbelto que parece delgado en comparación
con la constitución más rechoncha de otros misticetos. La cabeza es grande (abarca
aproximadamente un cuarto de su cuerpo), plana y en forma de «U», con una
cresta que va desde los espiráculos hasta el extremo anterior del rostro.[20]
La parte frontal de la boca es gruesa con entre 300 y 400 barbas
a cada uno de sus lados, cada barba con una longitud de alrededor de un metro,
y que cuelgan de la mandíbula superior,[20]
son particularmente anchas (50 cm) en proporción a su longitud.[21]
Tiene entre 55 y 88 surcos (llamados pliegues ventrales) a lo largo de la
garganta y paralelos al cuerpo.[20]
Estos pliegues ayudan a la evacuación del agua de la boca después de sus
«embestidas» para alimentarse. La aleta dorsal (sólo visible brevemente durante
la secuencia de sumersión) está situada al inicio del último cuarto del cuerpo
y es pequeña y de forma variable (triangular, redondeada, ligeramente falcada o
apenas una pequeña protuberancia).[20]
Cuando sale a la superficie para respirar, saca su espalda y el espiráculo
fuera del agua en mayor medida que otros grandes misticetos como el rorcual común o el rorcual boreal. Esta característica puede
ser utilizada por los observadores para diferenciarla de estas especies en alta
mar. Antes de iniciar una maniobra para sumergirse a gran profundidad, suelen
sacar su aleta caudal fuera del agua.[22]
Cuando respira en la superficie, el rorcual emite un denso y espectacular
chorro de agua que puede alcanzar una altura de entre 6 y 12 m,[21]
(generalmente en torno a los 9 m)[22]
que puede ser visto desde una gran distancia en un día de mar tranquilo. Su
capacidad pulmonar es de 5.000 litros.[23]
Los rorcuales azules tienen un espiráculo
doble, protegido anterior y lateralmente por una prominencia mayor que en los
demás rorcuales.[20]
Las
aletas pectorales tienen forma puntiaguda y una longitud de tres o cuatro
metros,[20]
con la parte superior de color gris con un fino borde de color blanco y el lado
inferior de color blanco. La cabeza y la aleta caudal son por lo general
uniformemente grises. La parte superior del rorcual, y a veces las aletas, son
habitualmente moteadas en un grado que varía considerablemente de un individuo
a otro y así unas pueden tener un color uniforme gris pizarra por todo el
cuerpo, pero otras muestran una variación considerable de azul oscuro, gris y
negro, todas con pequeñas manchas a lo largo de todo el cuerpo. Su vientre
muchas veces tiene un color grisáceo o amarillento, debido al roce de los
misticetos con microorganismos llamados diatomeas
en las frías aguas del Antártico, el Pacífico Norte y el Atlántico Norte.[24]
[25]
Los
rorcuales azules pueden alcanzar velocidades cercanas a los 50 km/h (27 nudos)
cuando se sienten amenazadas, aunque su velocidad habitual de desplazamiento es
de 22 km/h (12 nudos).[2]
Mientras se alimentan, su velocidad oscila entre 2 y 6,5 km/h (1 — 3,5 nudos).[26]
Los
rorcuales azules comúnmente viven solas o en pareja, aunque se pueden observar
grupos de hasta siete individuos;[22]
donde hay grandes concentraciones de alimento se han registrado hasta 60
ejemplares reunidos en una misma zona.[2]
Sin embargo no forma los grandes grupos que se observan en otras especies de
misticetos. Determinando el género por el análisis de su ADN, un estudio constató que las parejas
de rorcuales azules adultas están formadas por lo general por un macho y una
hembra y a menudo han sido vistas juntas durante un largo período, aunque
también se ha constatado que algunos machos se han emparejado con hembras
diferentes en distintos momentos.[26]
Tamaño
Debido
a su enorme tamaño, los rorcuales azules son difíciles de pesar. La mayoría de
los rorcuales capturados por barcos balleneros no eran pesados enteros, sino
que primero se cortaban en piezas más manejables. Esto causó una subestimación
del peso total de los rorcuales debido a la pérdida de sangre y otros fluidos.
Aún teniendo en cuenta lo anterior, un ejemplar adulto puede medir entre 24 y
27 metros de longitud y pesar entre 100 y 120 toneladas.[21]
[4]
El mayor rorcual azul del que se tiene constancia medía 33,6 m y la mayor
longitud validada científicamente fue de 29,9 m.[3]
El de mayor peso fue una hembra capturada en las Georgias del
Sur en 1947,
que pesó 173 toneladas.[3]
Los rorcuales del Hemisferio Sur son generalmente mayores que los
del Norte y las hembras son mayores que los machos.[3]
El
rorcual azul está considerado como el animal más grande que haya existido nunca
en la Tierra.[27]
[28]
[29]
[30]
El mayor dinosaurio
conocido de la era Mesozoica fue el Argentinosaurus,[31]
que se estima que pesaba hasta 90 toneladas, aunque una polémica vértebra de Amphicoelias
fragillimus podría indicar un animal de hasta 122 toneladas y 40–60 metros;[32]
el pez extinto Leedsichthys puede haberse acercado a su
tamaño.[33]
Aún teniendo en cuenta la dificultad de encontrar fósiles
completos y que su peso sólo puede estimarse, todos estos animales serían más
pequeños que la ballena azul.
Su lengua pesa aproximadamente 2,7 toneladas,[34]
y, cuando está totalmente abierta, su boca es lo suficientemente
grande como para contener hasta 90 toneladas de comida y agua.[35]
Sin embargo, a pesar del tamaño de su boca, las dimensiones de su garganta
son tales que un rorcual azul no puede tragar objetos más grandes que una
pelota de playa.[36]
Su corazón
pesa 600 kilogramos y es el más grande conocido en cualquier animal.[34]
La aorta
del rorcual azul tiene aproximadamente 23 cm
de diámetro.[37]
Ya al nacer las crías miden entre 7 y 8 m y pesan hasta 2.700 kg (lo mismo que
un hipopótamo
adulto).[7]
Alimentación
Los
rorcuales azules se alimentan casi exclusivamente de krill,
aunque también ingieran pequeñas cantidades de copépodos.[38]
[25]
La especie concreta a la que pertenece el zooplancton del que se alimentan
varía de un océano a otro; en el Atlántico Norte el Meganyctiphanes norvegica, Thysanoessa raschii, Thysanoessa inermis y Thysanoessa longicaudata
son su alimento habitual,[39]
[40]
[41]
en el Pacífico Norte, Euphausia pacifica, Thysanoessa spinifera,
Thysanoessa raschii y Nyctiphanes symplex;[42]
por último, en el Antártico, Euphausia
superba, Euphausia crystallorophias
y Euphausia valentin.
Un
adulto puede ingerir hasta 40 millones de krill
en un día.[7]
[43]
Los rorcuales siempre se alimentan en las áreas con la concentración más alta
de krill y pueden llegar a consumir durante la temporada alta de alimentación
hasta 4 toneladas de este crustáceo en un día, aunque hay informes de consumos
de hasta 8 t.[42]
Los requerimientos de aporte energético de un rorcual adulto están en torno a
los 1,5 millones de calorías cada día.[44]
Generalmente se alimentan a profundidades de más de 100 m durante el día y sólo
se alimentan en la superficie de noche.[45]
[22]
Las inmersiones durante su alimentación son generalmente de entre cinco y
quince minutos, aunque inmersiones de hasta veinte minutos son habituales y
existen registros de hasta treinta y seis minutos de duración.[45]
[46]
La alimentación del rorcual se realiza por un sistema de filtrado: en una
«embestida» abre su boca introduciendo gran cantidad de agua y de krills,
entonces cierra sus mandíbulas y empuja el agua de vuelta hacia fuera a través
de sus barbas, lo que permite que el agua salga
mientras captura las presas retenidas en ellas. Aunque su alimentación es casi
exclusivamente el krill, incidentalmente también consume pequeños peces,
crustáceos y calamares que nadan entre éste.[47]
[48]
Ciclo vital
La
época de apareamiento comienza a finales de otoño y continúa hasta el final del
invierno.[49]
Poco se sabe sobre el comportamiento de acoplamiento o lugares de cría. Las
hembras generalmente dan a luz una vez cada dos a tres años a principios de
invierno tras un periodo de gestación de diez a doce meses.[50]
[51]
La cría pesa casi tres toneladas y mide alrededor de 7-8 m de longitud.[7]
[2]
Los ballenatos beben unos trescientos ochenta litros de leche al día y aumentan
unos noventa kilogramos de peso también cada día.[52]
El destete ocurre aproximadamente a los ocho meses de edad; en ese momento la
cría ya ha doblado su longitud.[50]
La madurez sexual de los machos se produce aproximadamente a los cinco años de
edad, cuando miden en torno a 20-21 m y la de las hembras cuando miden de 21-23
m, también a los cinco años.[20]
La madurez física de los machos en el Hemisferio Norte se produce cuando
alcanzan los 24 m de longitud, mientras que las hembras la alcanzan a los 25 m.[53]
Los científicos estiman que los rorcuales azules pueden vivir hasta 80 años o
más.[3]
[2]
Los
varamientos en la costa de rorcuales azules son muy poco comunes, y, debido a
la estructura social de la especie, las varadas masivas son realmente
insólitas,[54]
por ello, cuando se produce algún varamiento se convierte en foco del interés
público. En 1920, un rorcual azul encalló cerca de Bragar (isla de Lewis)
en las Hébridas Exteriores de Escocia.
Un barco ballenero le clavó un arpón, pero éste no llegó a explotar y la ballena acabó en la
costa. Dos de los huesos de la ballena fueron erigidos en Lewis y permanecen
como atracción turística.[55]
Vocalización
Los
rorcuales azules emiten potentes sonidos regulares de bajas frecuencias
particularmente adecuadas para la comunicación submarina de largo alcance.[56]
Estimaciones hechas por Cummings y Thompson (1971) sugieren que el volumen de
los sonidos emitidos por los rorcuales azules está entre 155 y 188 decibelios
relativos a 1 micropascal (µPa) a una distancia de referencia
de un metro.[57]
[58]
Todos los grupos de rorcuales azules emiten llamadas en una frecuencia fundamental de entre 10 y 40 Hz, llegando
incluso a los 9 Hz (el sonido de más baja frecuencia que los humanos pueden
percibir, generalmente es de 20 Hz) y la más alta registrada (probablemente de
la especia pigmea) llegó a 524 Hz.[56]
Los rorcuales azules emiten llamadas de al menos entre 10 y 30 segundos de
duración. Rorcuales azules de la costa de Sri Lanka
han sido registradas repetidamente emitiendo «cantos» de cuatro notas que
duraban aproximadamente dos minutos cada uno, que evocaban los famosos cantos
de las yubartas. Los investigadores creen que
como no se ha observado este fenómeno en ninguna otra población, puede ser una
característica propia únicamente de la subespecie B. m. brevicauda
(pigmea).
Los
motivos que las llevan a emitir estos sonidos son desconocidos. Richardson et
ál (1995) habla de seis posibles motivos: mantenimiento de distancia
interindividual, reconocimiento de la especie e individual, trasmisión de información
contextual (por ejemplo: alimentación, alarma, cortejo, etc.), mantenimiento de
la organización social (por ejemplo: llamadas entre machos y hembras),
situación de rasgos topográficos o posición de fuentes de posibles presas.[59]
Población y caza
Las décadas de caza
Los
rorcuales azules son unos animales difíciles de capturar o matar. Su tamaño,
velocidad y fuerza hacían que raramente estuvieran en el punto de mira de los
primeros barcos balleneros, que tenían como objetivos principales a los cachalotes y a las ballenas
francas.[60]
En 1864
el noruego Svend Foyn
equipó un barco de vapor con arpones
expresamente diseñados para la caza de grandes cetáceos.[7]
Aunque inicialmente eran de difícil manejo y tenían un bajo porcentaje de
éxito, Foyn perfeccionó el cañón arponero y pronto varias estaciones de caza de
ballenas se establecieron en las costas de Finnmark,
al norte de Noruega.
A causa de disputas con los pescadores locales, la última estación de caza de
ballenas en Finnmark fue cerrada en 1904.
Pronto
comenzó la caza de rorcuales azules en Islandia
(1883), las islas Feroe (1894), la isla de
Terranova (1898), Spitsbergen (1903) y las islas
Georgias y Sandwich del Sur (1904-1905). Tras la introducción de
buques factoría a vapor con rampas a popa en 1925, el número de rorcuales azules (y misticetos en general)
cazados anualmente aumentó de forma drástica. Entre 1930 y 1931 estos barcos cazaron
29.400 rorcuales azules sólo en la región antártica.
Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial su población había
sido considerablemente mermada y en 1946 se introdujeron las primeras cuotas que restringían el
comercio internacional de misticetos, aunque resultaron ineficaces debido a que
no contemplaban una diferenciación entre especies. Así, las especies más
escasas podrían ser cazadas en la misma medida que aquellas que contaban con
una población relativamente abundante. Su caza fue prohibida en los años 1960
por la Comisión Ballenera Internacional,[61]
[62]
y se detuvo la caza ilegal de misticetos por parte de la URSS en los años 1970,[63]
tiempo durante el cual 330.000 rorcuales azules habían sido cazados en la
región antártica, 33.000 en el resto del Hemisferio
Sur, 8.200 en el Pacífico Norte y 7.000 en el Atlántico Norte. El grupo original más
numeroso, el de la región antártica, quedó reducido al 0,15% de su población
inicial.[6]
Los
barcos balleneros habían llevado a esta especie casi a su extinción, pero en
vez de capturar menos ejemplares durante un período mayor, los balleneros
continuaron mermando su población. En retrospectiva, si la industria ballenera
hubiera admitido la supervisión y regulación por parte de biólogos marinos, más
cetáceos podrían haber estado comercialmente disponibles, aunque en un período
más largo. La dinámica demográfica implicada en la caza
de mamíferos marinos que alcanzan edades avanzadas
es completamente diferente de aquellas implicadas en la captura de peces con
períodos vitales más cortos. Debido a los períodos más largos de reproducción
(gestación de un año) y camadas de menor tamaño (una o dos crías), las
poblaciones de cetáceos se recuperan mucho más despacio que las poblaciones de
animales más pequeños, que tienden a invertir menos tiempo y recursos en los
individuos más jóvenes.
Población y distribución actual
Desde
el establecimiento de la prohibición de caza de ballenas, los estudios han
fracasado a la hora de averiguar si el nivel global de conservación de la
especie aumenta o permanece estable. En la región antártica, las estimaciones
más optimistas muestran un significativo incremento del 7,3% anual desde la
finalización de la caza ilegal de la Unión Soviética, aunque su número todavía
permanece en menos del 1% de los niveles anteriores a su caza comercial.[6]
También se ha sugerido que las poblaciones islandesas
y californianas
aumentan, pero estos incrementos no son estadísticamente significativos. Se
calculó que la población mundial total estaba entre 5.000 y 12.000 ejemplares
en 2002,
aunque con niveles altos de incertidumbre en las estimaciones disponibles para
muchas áreas.[3]
El rorcual azul figura como «en peligro» (EN: Endangered)
en la Lista Roja de la UICN de especies
amenazadas (y ha sido así desde la creación de la lista).[1]
En el caso del rorcual azul antártico (B. m. intermedia), la de mayor
tamaño, su situación es todavía peor y está calificada en la Lista Roja de la
UICN como «en peligro crítico» (CR: Critically
Endangered).[64]
También figura en el Apéndice I (especies amenazadas de extinción)[65]
del Convenio
sobre el Comercio Internacional de Especies de Fauna y Flora Salvaje Amenazadas
(CITES).[66]
La mayor concentración conocida de la especie, con unos 2.000 individuos, es la
población del Pacífico Nordeste del rorcual azul del norte (B. m. musculus)
subespecie que se extiende desde Alaska a Costa Rica, pero que se avista generalmente en California
durante el verano. A veces esta población se desvía al océano Pacífico Noroeste y se han registrado
avistamientos poco frecuentes entre la península de Kamchatka y el extremo norte
de Japón.
En el Atlántico Norte se han localizado dos grupos de
la subespecie B. m. musculus. El primero se encuentra en Groenlandia,
Terranova y Labrador, Nueva Escocia
y el golfo de San Lorenzo, con unos 500
ejemplares. El segundo (el grupo más al Este fue descubierto en las Azores en
primavera y en Islandia
en julio y agosto) se supone que sigue la Dorsal mesoatlántica entre las dos islas
volcánicas. Más allá de Islandia, los rorcuales azules han sido descubiertos
tan al norte como Spitsbergen y Jan Mayen,
aunque tales observaciones sean escasas. Los científicos desconocen dónde pasan
los rocuales los inviernos. Se estima que la población total del Atlántico
Norte está entre 600 y 1.500 individuos.
En el Hemisferio
Sur parece haber dos subespecies distintas, B. m. intermedia,
el rorcual azul antártico, y el poco estudiado rorcual azul pigmeo, B. m.
brevicauda, que se encuentra en aguas del océano Índico. Investigaciones recientes
(mediados de 1998) proporcionaron una estimación de 2.280 rorcuales azules en
el océano Antártico,[67]
de las cuales menos del 1% probablemente fueran rorcuales azules pigmeos.[68]
Las estimaciones de un trabajo realizado en 1996 daban como resultado
424 rorcuales pigmeos sólo en una pequeña área al sur de Madagascar,[69]
por lo que es probable que los ejemplares en el todo el océano Índico sean
varios millares. Si esto es cierto, las poblaciones globales serían más altas
que las dadas por los pronósticos iniciales.[5]
Una
cuarta subespecie, la B. m. indica, fue descrita por Blyth
en 1859 en el océano Índico Norte, pero las dificultades en la identificación
de rasgos distintivos de esta subespecie hacen de ella un sinónimo de B. m.
brevicauda, el rorcual azul pigmeo. Parece que los registros de las
capturas soviéticas indican que el tamaño de las hembras adultas está más
próximo al de los rorcuales pigmeos que al de la B. m. musculus, aunque
las poblaciones de B. m. indica y B. m. brevicauda parecen ser
distintas y las temporadas de cría difieren en casi seis meses.[70]
Las
rutas migratorias de estas subespecies todavía no son
bien conocidas. Por ejemplo, existen registros de rorcuales pigmeos en el
Índico Norte (Omán,
Maldivas,
Sri Lanka)
donde puede que formen una población residente.[70]
Por otra parte, la población de rorcuales azules que se encuentra en Chile y Perú
también puede ser una población distinta. Algunos rorcuales azules antárticos
se acercan a la costa este del Atlántico Sur en invierno, y de vez en cuando
sus vocalizaciones son oídas en Perú, Australia Occidental y en el océano Índico
Norte.[70]
En Chile, el Centro de
Conservación Cetacea, con el apoyo de la Armada
chilena, emprendió importantes trabajos de investigación y
conservación y trabajan en el estudio de una concentración de ejemplares
alimentándose recientemente descubierta en las costas de la isla Grande de Chiloé en un área llamada
golfo del Corcovado donde se han llegado a avistar 326 animales cerca de la
costa en el verano de 2007.[71]
Esfuerzos
para realizar cálculos más precisos de la población de rorcual azul se están
llevando a cabo por científicos de la Universidad de Duke, quienes mantienen el
OBIS-SEAMAP, Ocean Biogeographic Information System - Spatial Ecological
Analysis of Megavertebrate Populations (Sistema de Información
Biogeográfica Oceánica - Análisis Ecológico Espacial de Poblaciones de
Megavertebrados), una recopilación de datos de mamíferos marinos de aproximadamente 130 fuentes.[72]
Otras amenazas
Debido
a su enorme tamaño, fuerza y velocidad, los rorcuales azules adultos no tienen
prácticamente ningún depredador natural. El único animal del que se
tiene conocimiento es la orca.[73]
Existen informes documentados de ataques de estos animales, como un estudio que
mostraba que en el mar de Cortés no menos del 25% de rorcuales azules
adultos tenían cicatrices resultado del ataque de orcas y la muerte de un
rorcual en Baja California víctima de su ataque,[3]
así como un reportaje en la revista National Geographic de un rorcual
azul atacado por orcas donde, aunque las orcas fueron incapaces de matar al
animal durante su ataque, el rorcual sufrió importantes y numerosas heridas y
probablemente murió a consecuencia de ellas poco después del ataque.[74]
Sin embargo, aunque está demostrado que las orcas atacan y pueden matar un
rorcual azul, el índice de mortalidad debido a estos ataques se desconoce.
Los
rorcuales azules pueden ser heridos, a veces fatalmente, a causa de choques con
buques de gran tamaño en alta mar y también al quedar enredadas o atrapadas en redes de
pesca.[75]
El continuo aumento del ruido ambiente producido por el ser humano en el
océano, incluido el sonar,
ahoga las vocalizaciones producidas por los cetáceos, dificultando su
comunicación.[75]
Las amenazas humanas para la potencial recuperación de su población también
incluyen la acumulación de bifenilos policlorados (PCB) y otros
productos químicos que ingieren al alimentarse y que se transmiten a las crías
a través de la leche materna.[35]
El calentamiento global hace que glaciares
y permafrost
se derritan rápidamente, lo que conlleva un gran incremento en la cantidad de
agua dulce en los océanos y existe el riesgo de alcanzar un punto crítico en
ese incremento que pueda llevar a una perturbación en la circulación termohalina. Como la mayor
parte de los cetáceos
los rorcuales azules son migratorios y pasan el verano en latitudes
altas, más frías, donde se alimentan en aguas con abundancia de krill;
en invierno se trasladan a latitudes bajas, más cálidas, donde se aparean y dan
a luz.[76]
Teniendo en cuenta que sus modelos migratorios están basados en la temperatura
del océano, un cambio en esta circulación que desplaza el agua caliente y fría
alrededor del mundo probablemente tendría efectos en su migración.[77]
El cambio de la temperatura del océano también afectaría a su suministro de
comida, pues el calentamiento provocaría una disminución en los niveles de
salinidad que causarían un cambio significativo en situación y abundancia del
krill.[

